Tercera Nota

DE SANTOS, TERREMOTOS Y JUSTICIA SOCIAL

Santos mexicanos

Crecí con la constante idea de mi doble nacionalidad – Los Estados Unidos y México. Aunque yo nací en Laredo, Texas y por tanto un ciudadano norte-americano natural por nacimiento, tanto mi madre como mi padre nacieron en México y mi primer idioma fue el español. ¡Aprendí a decir “yo soy mexicano” antes de aprender el idioma inglés! Porque mi padre era un cónsul mexicano que trabajaba en los Estados Unidos, para la Secretaría de Relaciones Exteriores de México. Crecí con la idea de que “todo lo mexicano es G-R-A-N-D-E.”

¿Por qué hablo de mi linaje mexicano en una sección que trata sobre santos? Es porque al asistir a la escuela católica en los años 50s, aprendí acerca de santos españoles, e irlandeses, y franceses, e italianos, y alemanes, y holandeses, noruegos, suecos y peruanos y más y más santos, ¡me impactó saber que solamente había un santo mexicano! Por más de 400 años, ¡solamente un santo mexicano! Por supuesto está la interesante devoción para Nuestra Señora de Guadalupe, a la que se refiere como Guadalupanismo, nuestra devoción inigualable como nación hacia Nuestra Señora lo cura todo.

Pero aun así, ¿por qué tuvo la iglesia que esperar por más de 400 años para reconocer a más de un santo canonizado? Esta es la razón por la que estoy tan interesado en el padre Francisco, quien vivió durante la Guerra Cristera – el período que produjo 25 mártires en tan horrenda manera. Enterandome de los mártires, he descubierto que el padre Francisco tuvo más que una conexión pasajera con al menos uno de estos mártires.

san felipe de jesusPrimero, unas palabras acerca de San Felipe de Jesús, un sacerdote misionero de 23 años que murió por su fe en 1597 junto con San Francisco Javier (mi santo patrón) después de meses de tortura y ridiculización por japoneses infieles. San Felipe terminó sus estudios de formación sacerdotal en un seminario en las Filipinas y fue enviado a México dentro de su primera asignación misionera. Una tormenta repentina forzó a la nave que le conducía hacia México a encontrar el puerto seguro más próximo. El barco fue forzado a buscar refugio en Japón. Una vez en Japón, San Felipe dijo que sentía el llamado de Dios a ser misionero en Japón. Solicitó permiso a su superior franciscano de quedarse en Japón donde pronto encontró el martirio.

San Magallanes y sus 24 acompañantes

Actualmente, se han unido 30 mexicanos más a San Felipe de Jesús, entre ellos los Mártires de la Guerra Cristera, San Cristóbal Magallanes Jara y sus 24 acompañantes (Día Festivo litúrgico, Mayo 21). San Cristóbal Magallanes y sus acompañantes padecieron y murieron a manos de tropas federales durante tres años de violencia (1926 a 1929) cuando el presidente mexicano Calles pasó leyes anti-clericales que hacían ilegal la reunión pública y el culto religioso en cualquier lugar de la república. La ley expresamente establecía “No a la celebración pública de la Misa”. Eventualmente, el presidente Calles extendió esta prohibición para incluir la práctica de culto religioso PRIVADO. Sin misa, sin sacramentos, sin vísperas, ni bautismos, ni bodas en la iglesia, sin adoración del Bendito Sacramento, sin rosarios, nada religioso. Cientos de obispos y sacerdotes que no abandonaron el país ni se escondieron en San Luis Potosí, gracias a un gobernador amigable en esa entidad, fueron perseguidos, torturados y asesinados.

Las iglesias fueron profanadas e incendiadas. Sagrados y preciosos objetos fueron confiscados o destruidos. La gente en las ciudades era forzada a observar la ejecución pública de sacerdotes, obispos y monjas; la mayoría de las cuales ocurrieron en Jalisco y otros pocos estados mexicanos del sur. Puedo notar la similitud de la Guerra Cristera en México, llena de odio, durante los años de 1926 a 1929 con las masacres anti-católicas en España de hombres y mujeres religiosas, 10 años más tarde, durante la Guerra Civil Española. Hombres y mujeres religiosas incapaces de esconderse o abandonar las áreas destruidas por la guerra española, eran perseguidas y asesinadas. Algunos santos españoles de esa época han sido también canonizados.

En mayo 21 del 2000, el papa Juan Pablo II canonizó a los 25 mártires de la Guerra Cristera, quienes murieron durante la – quiero llamarla – “purga clerical” de México ordenada por el presidente Calles.

Además de los 25 mártires, la Iglesia Católica Romana incluye ahora como “Benditos” a 25 santos hombre y mujeres mexicanos. En cuanto a los mártires, es difícil comprender como los humanos pueden causar tal dolor y sufrimiento y eventualmente asesinan a otros humanos. Pero, ya sea que reconozcamos a esos santos hombres y mujeres que murieron por su fe como mártires, o por su fama de santos, ciertamente podemos rezar en confianza a estos ciervos de mexicanos de Dios, sabiendo que ellos rezan e interceden por nosotros ante Dios.

Hay varios blogs por el internet donde uno puede aprender mas detalles sobre los 30 Mártires y santos hombres y mujeres benditos.  De clic aqui, o en la imagen, para leer uno de estos blogs:
cuantos-santos

El padre Francisco describe el martirio de San Sabás

fcovruiz-96aEn busca de escritos atribuidos al mismo padre Francisco, encontré algunas cartas por él escritas ya sea a mano o a máquina, en los archivos de la arquidiócesis de Guadalajara. Las cartas eran principalmente correspondencia administrativa, de y para el Arzobispado de Guadalajara, tales como las que explican ciertos viajes para asistir a eventos litúrgicos o bien respondiendo a cuestiones de departamentos de la arquidiócesis acerca de sus deberes pastorales. Aun cuando estaba evidentemente de prisa o preocupado acerca de algún tópico, la ortografía y gramática del padre Francisco eran frescas, audaces y nítidas.

En julio del 2016, el sacerdote responsable de la coordinación de reportes oficiales al Vaticano concernientes a las Causas de Santidad de la Arquidiócesis de Guadalajara, saco de una repisa el volumen encuadernado conteniendo el reporte de 16 páginas atribuido al padre Francisco V. Ruiz acerca del arresto, tortura y ejecución de San Sabás Reyes Salazar. Del libro no queda claro cuando el padre Francisco investigo y escribió el reporte pero yo creo que pudo haberlo escrito entre julio de 1935 y mayo de 1938 cuando fue llamado a Guadalajara en “misión especial.”  Leí esta carta en los Archivos Historicos de los Arquidiócesis de Guadalajara:

Mayo 7, 1935 Carta A-712/35 – JGR/br.  Carta del obispo auxiliar Adolfo Hernandez – reportarse con él por “razones reservadas” para lo cual conviene que sea relevado de deberes pastorales por breve tiempo y que debiera presentarse con el obispo auxiliar tan pronto como fuera posible. [¿Era esto para interrogar al padre Francisco sobre la razón de que estaba ausente de Tototlán, la parroquia donde su vicario fue torturado y ejecutado por tropas mexicanas cuando el vicario se rehusó a revelar donde se encontraba el padre Francisco? De hecho el padre Francisco había sido convocado por el arzobispo para convertirse en su guardaespaldas precisamente en la época en que el general Izaguirre había comenzado su búsqueda.]

El padre Francisco y su vicario parroquial, San Sabás

El sufrimiento y muerte de el Cura Sabás Reyes tuvo especial significado para el padre Francisco. El sacerdote martirizado era el vicario parroquial del padre Francisco, a quien se le ordenó permanecer mientras el padre Francisco fue llamado a Guadalajara por el arzobispo. San Sabás Reyes es uno de los 25 mártires. Fue asesinado el Jueves Santo de abril de 1927, durante la Guerra Cristera cuando el General Izaguirre andaba en busca del padre Francisco.

libro de santos mesicanosEl reporte del padre Francisco está publicado en el libro oficial de declaraciones en apoyo a la Causa de Santidad del padre Sabás Reyes Salazar. La serie de libros de encuadernación manual contiene detalles específicos del martirio de todos los 25 mártires de la Guerra Cristera.

CONGREGATIO PRO CAUSIS SANCTORUM, p.m. 1407, MEXICANA (REI PUBLICAE), BEATIFICATIONIS SEO DECLARATIONIS MARTYRII SERVORUM DEI, CHRISTOPHORI MAGALLANES ET XXIV SOCIORUM, IN ODIUM FIDEI, UTI FERTUR, INTERFECTORUM (+1915 – 1937), POSITIO SUPER MARTYRIO, VOL. III

Mi tío abuelo fue encargado de escribir una descripción complete de la horrenda tortura, sufrimiento y muerte de San Sabás Reyes. Este reporte oficial de 16 páginas a renglón seguido fue escrito en algún momento entre 1935 y 1937 e impreso en forma de encuadernación manual en 1991. He leído el reporte de mi tío que aparece en español en el Vol. III de las Declaraciones oficiales, según fueron presentadas al Vaticano.

El reporte escrito del padre Francisco confirma que el padre Sabás era el vicario parroquial del padre Francisco que quedó en su lugar cuando en la primavera de 1927, el arzobispo ordenó al padre Francisco dejar su parroquia en Tototlán, Jalisco para unírsele en Guadalajara para su seguridad y algunos me han dicho que también para actuar como uno de los guardaespaldas del Arzobispo. El padre Sabás, el vicario parroquial debería entonces permanecer a cargo de la parroquia de Tototlán. Era ampliamente conocido, que el general Izaguirre del ejército mexicano, buscaba en los pueblo aledaños al padre Francisco, para arrestarlo bajo el cargo de que mi tío abuelo era sospechoso de incitar la resistencia contra la así llamada “ Ley Llamada”. La gente del pueblo de Tototlán citaba a los oficiales del ejército mexicano diciéndoles que mi tío abuelo era “el jefe de toda esta revolución y ya verán cómo le va”. “(Yo interpreto esto como [Nosotros sabemos] Él es el jefe de esta revolución y él va recibir lo que le corresponde)”. He resumido las declaraciones escritas de mi tío abuelo como sigue: Cuando las tropas del ejército buscaban al padre Francisco en la oficina de su parroquia, descubrían que no estaba ahí, se iban y regresaban días después. Esto sucedió varias veces. Mientras tanto el vicario parroquial continuaba con sus deberes sacerdotales aunque el gobierno había declarado tales actividades como ilegales. Celebraba la misa, administraba los sacramentos y asesoraba a los parroquianos con respecto a asuntos espirituales. A veces el vicario parroquial se escondía. Alguna otras ocasiones los soldados no buscaban donde él se encontraba ya que estaba de visita con algunas familias. Finalmente, durante su visita final buscaron ampliamente y localizaron al padre Sabás, quien ya no pudo escapar. El general Izaguirre, fue designado para matar a cualquier sacerdote que aun ejerciera sus deberes sacerdotales. Sus soldados arrestaron y lentamente torturaron al padre Sabás, tratando de que el vicario parroquial revelara la localización de su pastor, el padre Francisco. El padre Sabás continuamente se rehusó a contestar. Le quemaron las manos y los pies. Se rehusó a contestar. Mantuvieron una cuerda alrededor de su cuello estrechamente tensada y tiraban de ella por periodos largos de tiempo. Se rehusó a contestar. Le amenazaron con una muerte lenta por estrangulación. Se rehusó a contestar. La gente del pueblo intentaba visitar a su sacerdote pero no les fue permitido. Finalmente, en la noche del catorceavo día de tortura, la gente del pueblo escuchó disparos provenientes del cementerio. Al día siguiente –Jueves Santo, el padre Sabás fue encontrado muerto con cuatro heridas de bala, dos en el pecho, una en el brazo y otra en la cabeza. La persona cuya casa había sido usada para alojar a alguno de los oficiales, escuchó a uno de ellos decir esa noche, “Hombre, me dolió matar a ese sacerdote; su muerte no tuvo justificación. Le disparamos tres o cuatro balazos y él seguía gritando:” “Viva Cristo Rey”.

Aquí, debo insertar la explicación completa relativa a la inocencia del padre Francisco durante la Guerra Cristera, según se aprecia en la página 427 del mismo citado volumen, DECLARATIONIS MARTYRII. Puede usted darle clic a la imagen para leer una versión de alta definición de la página.

inocencia del cura Ruiz

Mientras leía la declaración que escribió mi tío abuelo con hechos recabados de la gente del pueblo quienes atestiguaron estos horribles eventos, solo podía imaginarme lo mucho que debe haber sufrido mi tío abuelo. Él describía con atroz detalle como su propio vicario parroquial sufría la tortura y muerte de un mártir. ¿Qué hubiera sucedido si el padre Francisco no hubiera sido convocado, si no hubiera dejado al padre Sabás quien sería torturado y asesinado por los soldados del general Izaguirre? Seguramente al tener que escribir esta descripción oficial de la iglesia del sufrimiento y muerte de su vicario parroquial, resulta natural preguntarse a uno mismo si habiéndose ausentado de la oficina parroquial de Tototlán, hubiese empeorado el sufrimiento de su vicario parroquial. Tiene que haber sido una gran carga. Me pregunto si esto afectó de alguna manera, los sentidos personales del padre Francisco acerca de su autoestima por el resto de su vida, su vida espiritual y bienestar psicológico.

¿Se preguntaría mi tío, “Que hubiera sucedido si no hubiera sido llamado para salir de Tototlán en 1927?”

Al comenzar los años 30´s la Guerra Cristera (1927-1929) era un tópico de gran relevancia para el vecino del norte de México. El involucramiento del Gobierno de los Estados Unidos para ayudar a acabar con las muertes, es una historia que ha sido contada muchas veces en otros lugares. El hecho es que, los obispos americanos también se involucraron. Ciertos reportes se encuentran en el Internet, incluyendo una carta escrita por el padre Brian Van Hove, S.J. acerca de la intervención del arzobispo de Baltimore Michael Joseph Curley y del arzobispo de Oklahoma Francis Clement Kelley, en lo que el padre Van Hove intitula “El asunto mexicano, 1934-1936”. Otros libros disponibles a nivel mundial reportan que los arzobispos de Guadalajara viajaron varias veces a San Diego, California, San Antonio, Texas y Chicago, Illinois para reunirse con obispos y arzobispos americanos.

En México el periodo de intentar dar fin a la Guerra Cristera de hecho comenzó en junio de 1929, cuando se reunieron los partidos para detener el derramamiento de sangre y negociar, la así llamada modus vivendi – normas mediante las cuales vivir en paz- que detuvieron la persecución oficial del Gobierno de México de la Iglesia Católica. Los acuerdos son a veces llamados “Los Arreglos” – “Los Acuerdos” o “Los Entendimientos” – Uno de esos “Arreglos” era que todos los sacerdotes y monjas católicas, deben registrarse con las autoridades civiles para que el Gobierno pueda mantener sus registros. A continuación una cita del reporte del padre Van Hove para ayudarnos a entender el estado de cosas en México, alrededor del tiempo en que el padre Francisco comenzó como pastor en Zapotiltic.

“El Baltimore Catholic Review (Reseña Católica de Baltimore) de Agosto 23, 1935 reportaba las siguientes cifras para sus lectores americanos. Entre 1926 y 1934 al menos 40 sacerdotes fueron asesinados. Miguel Agustín Pro, SJ, había sido sumariamente fusilado en noviembre 23, 1927. Pro sería más tarde beatificado en 1988. Hubieron 2,500 sacerdotes en fuga, muchos de ellos en el Distrito Federal, en el estado de San Luis Potosí (donde los sacerdotes y monjas eran recibidos por el gobernador local, a pesar de las leyes federales) o en exilio. El Delegado Apostólico y arzobispo de Morelia, el mismo un mexicano y cinco obispos adicionales, habían sido exiliados. Doce obispos fueron imposibilitados por sus diócesis y cuatro fueron arrestados y posteriormente liberados. En 1934 había 334 sacerdotes autorizados por el Gobierno para practicar su ministerio para quince millones de personas, mientras que en 1926 habían 3,000 al servicio del pueblo.

Documento de Internet encontrado el 11 de septiembre de 2016 en: http://www.ewtn.com/library/homelibr/fr94204.txt

Zapotiltic, El Terremoto de 1941 y El Templo Nuevo

Zapotiltic early 20th centuryDesde la mitad del siglo 17, Zapotiltic era conocido como una escala de descanso para viajeros comerciantes y de gobierno que utilizaban el camino real, en camino entre la ciudad principal de Guadalajara en el altiplano y en el puerto marítimo de Colima en la costa del Pacifico. Los nativos locales instalaban sus puestos a la vera de camino para vender fruta, agua y comida para los viajeros. Entre las verduras tropicales que vendían, había frutas llamadas “zapote blanco” y “zapote negro” que se daban en abundancia en la región por aquellos años. Es por esto que el pueblo se llama Zapotiltic, proveniente del lenguaje indígena náhuatl, “zapote” y “tiltic” que significa “tierra del zapote.” En años posteriores, los empresarios europeos se establecieron ahí y construyeron restaurantes y hostales que permitían a los viajeros cansados y hambrientos hospedarse por la noche, durante sus viajes de 2 a 3 días. Misioneros y monjas, Franciscanos y dominicanos, construyeron sus conventos e iglesias alrededor de Zapotiltic y pronto la población sobre el improvisado cruce de carreteras se convirtió en un pueblo. Cuando el padre Francisco llegó en 1938, Zapotiltic era conocido por sus ricas cosechas agrícolas y tierras fértiles, así como, sus vastos recursos minerales, principalmente roca caliza.

el terremoto - iglesiaEl padre Francisco fue designado pastor de Zapotiltic en 1938 y comenzaba ya a dejar su huella con su trabajo apostólico en Zapotiltic mediante sus creativas ideas y su habilidad para hacerlas funcionar, cuando en abril 14-15 de 1941 una serie de terremotos severos sacudió la región. Los artículos del periódico reportan que cerca del 90% de las casas y negocios del pueblo en Zapotiltic fueron destruidos, incluyendo la iglesia parroquial ya casi derruida y construida hacía muchos años. Recayó sobre el padre Francisco el uso de sus habilidades inspiradas por la gracia para animar al pueblo entero – pobres y ricos – para un proyecto que al final se convertiría en su pesadilla. Por insistencia de los parroquianos y con permiso del arzobispo, se dedicó a conseguir, donaciones, materiales y trabajadores voluntarios. El proyecto que sabía que requeriría muchos recursos y años para su conclusión, consistía en arrasar la vieja iglesia y construir rápidamente una nueva más grande y moderna iglesia parroquial.

Trabajajores demoliendo el templo

SLP MARTINEZ PICS-2015-07-034

Cada fin de semana, durante años, en sábados y domingos, se reunían cientos de hombres para una faena – grupos de trabajadores voluntarios comprometidos. Hombres y jóvenes voluntarios venían desde Zapotiltic, pueblos aledaños y aún desde la gran ciudad de Guadalajara, acompañados de sus esposas e hijos, quienes participaban de alguna manera u otra en el trabajo a largo plazo. Los trabajos comenzaron en septiembre de 1948 con la colocación de la primera piedra. Trabajando hombro a hombro los agricultores, comerciantes, profesionistas y otros ciudadanos ordinarios, arrastraban las toneladas de cascajo de la vieja y arruinada iglesia. Comenzaron entonces el trabajo de construir una magnifica iglesia parroquial, después de ocho años de compromiso total por parte de la gente del pueblo y unos pocos tropiezos financieros en el camino, la iglesia fue sustancialmente terminada. Se reunieron dentro de la nueva iglesia para la misa oficial de dedicatoria mientras el arzobispo consagraba la iglesia parroquial en marzo 29 de 1956.

Colocaron la imagen de Cristo Crucificado, el Señor del Perdón, en la misma posición de honor que el crucifijo había ocupado dentro de la iglesia anterior. El padre Francisco sabía que esto reforzaría la devoción y Fe de la gente.

cristo crucificado

Cada día y a través del día, mes tras mes, el padre oraba por todos y con todos.

oracion del cura Francisco

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