Quinta Nota

El padre José Sánchez Sánchez recuerda al padre Francisco

He aquí otro punto de vista del trabajo de mi tío abuelo en Zapotiltic, por alguien que lo conoció. Entrevisté al padre José Sánchez Sánchez, pastor de la parroquia en Sayula, Jalisco, México. Cuando él era joven, conoció al padre Francisco. Asistió a escuelas a las que el padre Francisco mejoró o bien fue co-fundador. José Sánchez Sánchez llegó a tocar en bandas musicales establecidas por el padre Francisco hasta el día en que partió al seminario para convertirse en sacerdote. José Sánchez decidió responder a su llamado de convertirse en sacerdote, inspirado por la fiel e inquebrantable dedicación al papa por parte de mi tío, a la Iglesia, y a los amables cuidados a los parroquianos en Zapotiltic. La entrevista tuvo lugar en la mañana de julio 29, 2016 en la oficina parroquial de Sayula del padre Sánchez.

ENTREVISTA CON EL CURA SANCHEZ

JSS = Rev. Jose Sanchez Sanchez

FJA = Francisco Javier Agraz Garcia

JSS: La población [de Zapotiltic] era una población muy pobre.  Pequeña.  No tanto con raíces indígenas porque Zapotiltic lo fundaron en el crucero del Camino Real de Colima y el otro camino que iba precisamente a Tamazula, Mazamitla y otros.   Todos esos que son poblaciones indígenas que son mucho más anteriores que Zapotiltic.  Y después lo cambiaron al lugar donde está actualmente.  Entonces no es tanta población indígena.
JSS: El templo parroquial que anterior estaba muy cuarteado por el terremoto de 15 de abril de 1941.  Tanto que hay fotos que ese templo estaba apuntalado con vigas para que no se cayera.  Tenía madera que estaba sosteniendo las paredes y la torre.  Habían grietas causadas por el terremoto en 1941.  Además, el pueblo fue creciendo cada vez más, tanto que el Señor Cura mandó hacer tapancos por dentro del templo para acomodar tanta gente que asistía la Misa.  Entonces en 1944, le pidieron a el Cura Francisco V. Ruiz que necesitaban un templo nuevo.

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JSS:  Y entonces, el Sr. Cura llamó una asamblea y les dijo, “Ustedes me piden que les construya un templo.  Está bien.  ¿Cuento con su apoyo?  ¿Si?  Bueno, pues entonces voy a organizarlo.  Pero, yo no voy a durar 10 o 15 años construyendo el templo.  Yo lo voy a construir rápido.  ¿Están de acuerdo?”  Y él fue el primero que tumbó el templo anterior, poniéndole dinamita, dinamitándolo.  Se vinieron abajo y se llevaron los escombros.  Claro que le pidió permiso al arzobispo de Guadalajara.
JSS:  Y el Sr. Arzobispo JoséGaribi Rivero le dijo te voy a mandar yo un plano para que te sirva y según ese lo hagas.  Pero el plano que le mandó era de un templo, dijéramos, estilo anterior.  Y el Sr. Cura dijo, “No, yo no quiero ese.  Yo quiero un templo pensando en el futuro.  Y tengo que hacerlo amplio.  Y para hacerlo amplio, yo voy a buscar un ingeniero que me haga los planos, y quiero yo que sea con cemento, varilla y todo sea,  ya no con piedras, ya no como lo anteriormente, ya no con los muros grandes.”  No, dice, yo lo quiero moderno.  Y entonces, un ingeniero de México – cómo le hizo, no sé, ni como lo consiguió – le hizo ese.

FJA:  Y no sabe el nombre del ingeniero?

JSS:  Yo nomás supe que era de México.

JSS:  Y entonces, el Sr. Arzobispo Garibi Rivero dijo, “¿Ah, no lo quieres?  Dame los planos, y los recogió.  Y entonces, el Departamento de Arte Sagrado de Guadalajara le estuvo revisando los planos y todo.

FJA:  Y, ¿Este fue dentro de la Arquidiócesis de Guadalajara?

JSS:  Si.  Que ya ahora Zapotiltic es de la Diócesis de Ciudad Guzmán, porque ya dividieron, en el año 1972, precisamente.

JSS: [Fundó la Sociedad de CréditoAgrícola de Zapotiltic] El Sr. Cura comenzó a ver la situación que había allí en Zapotiltic, de mucha pobreza de los campesinos.  Que ya eran ejidatarios.  Ya había el Ejido de Zapotiltic.  Pero él les pidió a los ricos de Zapotiltic que le dieran – no le regalaran.  Que aportaran una cuota para poder prestarles dinero a los campesinos, para que ellos entonces pudieran tener lo suficiente para laborar las tierras, y que al año él les entregaría lo que le habían prestado – los débitos más los intereses.  Y a los campesinos les pedía el pago del dinero más los intereses, ya sea que se lo dieran en especie, en maíz, porque eso es lo que se sembraba, o ya sea que le dieran el dinero.  En ese tiempo también empezó el templo, y le puso a todaslas casas, a todas las familias les puso una cuota que tenían que dar.  Y a los campesinos una cuota más grande, pues porque eran los que trabajaban.  Porque en ese tiempo, pues únicamente era la agricultura.  No había ninguna otra renta.
JSS:  Bueno, entonces el Sr. Cura, al año les daba el interés a los ricos, y les preguntaba, ¿Quieren todavía dejar el dinero para que siga yo refaccionado a los campesinos?  Algunos decían que sí, y otros que no.  Pero él les daba el dinero.
FJA: ¿Y lo de los toros y otras cosas?

JSS:  Ah, los toros.  Era otra forma de sacar dinero para el templo.  Ahí en Zapotiltic.  Fueron Silverio Pérez, fueron de los de México – de los buenos.  La Plaza de Toros de Zapotiltic era de madera.  Era una de las plazas más famosas.  A veces hacía obras de teatro.  Porque también había teatro.  Total, que él se valía de todo lo que pudo.  Él era de una iniciativa, de una creatividad muy grande.  Sabía predicar muy bien, y pero, con los ojos cerrados.  Y él reinició las fiestas al Señor del Perdón cuando lo hicieron pastor en 1938.  No habían celebrado esa fiesta por casi diez años desde el tiempo de la Cristiada en 1927.

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JSS:  Y luego él hizo una banda.  Varias bandas.  Y yo fui de la banda.  Porque tenía banda de mayores y banda de chiquillos.  Y yo, precisamente fui de los de la banda.  Tenía banda y tenía coro.

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JSS:  Y entonces llevó el agua.   Y puso atarjeas – pilas, y llaves y ahí entonces caía el agua, y la gente iba y sacaba el agua.  Por lo menos yo conocí dos atarjeas.
JSS:  El Sr. Cura, como quería que el templo se construyera rápido, entonces, compraba cemento – góndolas de tren con cemento.  Y ese cemento lo traían por tren de Cementos Guadalajara.  Y compró también mucha, mucha varilla.  Varilla así de gruesa, y varilla más delgada.  Y mandó algunos albañiles de Zapotiltic a México con el ingeniero que lo estaba asesorando [Arquitecto Don Salvador Villalobos; Ingeniero Macario Rojas Castillo] para que aprendieran la técnica de construcción con varilla y cemento.  Y, fueron muchas toneladas.  El piso del templo, por todo el piso le pusieron una parrilla de varilla gruesa con varilla más delgada.  Y entonces, de ahí, les planto las columnas.  Hasta arriba.  Y les puso los muros, los contrafuertes, acá, afuera.  El templo de Zapotiltic, si tú te fijas, los muros no son los que sostienen el techo.  Son para rellenar, porque además, son vitrales grandísimos.  Entonces, todo está sentado el piso – las columnas y en los contrafuertes.  Y arriba, el techo.  Entonces, es un techo, ya no con varilla, porque el techo no es bóveda.  Es con montenes así, que van de un lado a otro, bien construidos.  Esos los construyeron en Guadalajara.  Y, para trasladarlos de allá, fue toda una aventura, para llevarlos del tren.
JSS:  Y entonces el problema empezó cuando el gobierno reinstituyó el Banco Ejidal.  Entonces obligó a los campesinos a refaccionarse en el Banco Ejidal.
FJA: ¿Y no por lo privado?

JSS:  A los campesinos les prometieron bajos intereses, seguros para la cosecha.  Bueno… los obligaron, diciendo, si eras ejidatario tenías que ir por el gobierno, por el Banco Ejidal.  Entonces los campesinos, refaccionándose en el Banco Ejidal, ya no le dieron la cuota que el Cura les tenia puesta.  Y entonces se comenzó a endeudar.  Y endeudar…y endeudar.  Y ahí empezaron los problemas del Sr. Cura.

JSS:  Porque entonces, los ricos comenzaron a decirle, bueno, ¿Qué paso?. Ya queremos el dinero.  Ya no queremos refaccionar los campesinos.   Ya no necesitan.  En Ciudad Guzmán pusieron una sucursal del Banco Ejidal, y entonces los campesinos venían.  Y el Señor Cura, con las toneladas de cemento, ya comprado, entonces se endeudó.
FJA: ¿Él tuvo que poner de su propio dinero?

JSS:  Dicen que sí.  Pero, de todos modos, yo me acuerdo que decían que en ese tiempo la deuda ascendía a $850,000 pesos.  Entonces era un capital.  La deuda: por el cemento, y por la varilla, pero la deuda también a los ricos.  Que no eran muchos los ricos.  Pero tenían mucho dinero.  Tenían muchas tierras.

FJA:  ¿Y cómo se arregló?

JSS:  Los ricos comenzaron a exigirle.  Y él les explicaba y les decía, sí, les voy a pagar, pero espérenme, porque ahorita no tengo.  Y es que cuando los campesinos le comenzaron a dar el dinero, ya pagándole, entonces el Sr. Cura lo utilizo para pagar el cemento y la varilla.  Entonces pagóa las empresas, pero no les pagó a los ricos.  Y ellos comenzaron a exigirle y exigirle.  Y él les decía, “no puedo.”  Entonces ellos se fueron hasta Guadalajara, y se quejaron con el Sr. Arzobispo.  Y el Sr. Arzobispo les dijo “Yo voy a tratar de darles a Ustedes algo, pero tengan paciencia y todo se les pagará.”

JSS:  Y entonces el Sr. Arzobispo de Guadalajara nombró administrador parroquial al Sr. Cura de Ciudad Guzmán que después fue Obispo, Adolfo Hernández Hurtado.  Desde entonces, el Sr. Cura Francisco V. Ruiz ya no tuvo nada que ver con el dinero.  Le quitaron la administración.  Y entonces, poco a poco, el Sr. Cura de Ciudad Guzmán iba pagando.

FJA: ¿A los inversionistas, a los ricos?

JSS:  A los ricos, sí.  Entonces, el Arzobispado se llevó varias cosas, como responsiva del dinero que le estaba dando a los ricos para…pues… para ponerlos en paz, pues.

JSS: [El Arzobispado] se llevó una custodia.  Se llevó un cáliz muy grande, así.  Se llevó una imagen en bulto de pura plata, en forma de un ave – simbolizando el espíritu santo –  que estaba en el bautisterio.  Y luego una campana grande.  Las campanas se las llevó el arzobispado.  Campanas que El Cura Francisco V. Ruiz había comprado.  Y unas campanas que tenían un sonido estupendo.  Entonces, pues, para el Cura ya no le quedó más.  Él seguía siendo párroco, pero el dinero, ya no.

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JSS: Cuando hicieron Obispo al Sr. Hernández Hurtado, entonces nombraron al Cura José María Méndez Franco para que él fuera Párroco Co-Adjutor [desde 1954].  Y el Sr. Cura Méndez se encargó de colectar y de pedirle a la gente el diezmo y todo para ir pagando.  Y también para seguir la obra del templo, porque el Sr. Cura V. Ruiz pues dejó la obra en el estado que estaba.  O como decimos, “en obra negra.”  Ya no pudo.

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JSS: Pero tuvo muchos problemas, porque algunos de esos ricos, las mujeres, fueron a la Procuraduría y lo acusaron.  Entonces vinieron y – la palabra no la tengo – pero, en vez de llevárselo a la cárcel al Sr. Cura, lo confinaron ahí, a un cuarto de su casa.  El Cura, no podía salir el Sr. Cura de ahí.

FJA: ¿Eso fue en qué año?

JSS: Pues fue antes de morir, antes del ’58.  1957, por allí.  Las fechas no las sé.

FJA: ¿El Cura estuvo encerrado, casi encarcelado?

JSS: Si.  Y luego el pueblo se levantó.  ¿Cómo es posible que el Sr. Cura esté confinado aquí?  Y entonces, lo sacaron, y ya pudo caminar, pero no salir del pueblo.

JSS: En el Santuario [de Guadalupe] había unos cuartitos chiquitos, pero chiquitos.  Entonces, tuvieron que tumbar el curato, y él se fue a dormir a este cuartito en un petate.  Cuando llovía, el agua se metía y él tenía que levantarse, y dormir sentado, yo creo.  Sus zapatos estaban aportillados sí, estaban aportillados.
JSS: Y él decía, “Cómo quisiera yo, que cuando me muriera, me enterraran en la puerta del templo, para que todo el que pasara me pisara.”

FJA: ¿Eso es cuando lo dijo, en esa temporada?

JSS:  Sí, sí.  En esa, porque en esa temporada, pues, todos los ricos eran los que precisamente estaban contra él.  Y les fue muy mal, todos los que lo trataron así mal.  Esas dos señoras, Genoveva Tirado, y la otra señora, Rosario “Chayo” Ceballos, fueron y le dijeron al Sr. Cura, “Usted es un ladrón.  A todos aquí nos ha robado.  Lo único que le falta es salir a los caminos y robar.”

JSS:  El Señor Cura era de un carácter fuerte.  Pues fue guardaespaldas del Sr. arzobispo de Guadalajara, Francisco Orozco y Jiménez en tiempo de la Cristiada.  Él, y otro [sacerdote], los que lo acompañaban [al arzobispo].  Pero no les dijo absolutamente nada.  El vicario en ese tiempo, muy bueno para construir, se dedicó a reconstruir el curato.  Y ya, hizo cuartos
JSS:  [En esos tiempos] no había agua potable en Zapotiltic.  Entonces él dijo ya… yo voy a traer [agua para el pueblo].  Y se fue al Nevado [montaña cerca del Volcán de Colima].  Buscó un manantial y entonces comenzó a construir un canal que llevaba el agua.  Y en ese viaje que fue allá a revisar donde estaban los trabajos se volteó.

Y entonces los ricos – todavía más – porque dijeron, ¡se va morir y no nos va pagar!

JSS:  Él era muy bueno para organizar las personas.  Y las organizaba por faenas.

FJA: ¿Qué es una faena?

JSS:  Faena es un trabajo no pagado.  Entonces él organizaba.  Así construyó el templo.  Tenía únicamente unos dos o tres que fueron los que se especializaron, y a esos se les pagaba.  Pero, cada sábado y cada domingo todo el pueblo estaba en faenas, construyendo el templo.  Los niños por un lado… los señores por otro…las señoras por otro, trayendo comida para que comieran los que trabajaban.  Pero eran faenas.

FJA: Ah, entiendo.

JSS: Entonces con faenas ello hizo.  Y como le hizo sí ya no sé.  Eso sí ya no sé, cómo le hizo la zanja y todo, para traer hasta acá.  Hasta Zapotiltic es largo.

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