Segunda Nota

Los Ultimos Años

En 1955, yo no sabía que mi tío abuelo, de 67 años de edad, estaba bajo “arresto domiciliario”, con órdenes estrictas de no salir del edificio de la iglesia en ningún momento. Esta limitación estricta de sus movimientos había sido impuesta a un santo sacerdote que había servido a varios arzobispos de Guadalajara, había padecido tres años de guerra oculto de las tropas del ejército mexicano con ánimos de matar sacerdotes mexicanos, obispos, al igual que hombres y mujeres religiosos durante la Guerra Cristera. Como pastor de muchas parroquias por el sur de Jalisco, había guiado las vidas espirituales de miles de parroquianos.

Este veterano sacerdote, de hombros anchos, con gran fuerza de voluntad, sumamente inteligente y progresista, con un record comprobado de encontrar fcovruiz-92nuevas y mejores maneras de cumplir la Doctrina Social estaba bajo órdenes estrictas de no salir de la pequeña iglesia en Zapotiltic. En 1955, cuando yo lo conocí era pastor solamente de nombre, porque el arzobispo de Guadalajara había asignado a un pastor coadjutor para administrar los asuntos de la parroquia, y efectivamente retirando a mi tío abuelo del control de la misma. Desconozco los detalles completos acerca de las circunstancias que condujeron a este confinamiento, pero compartiré la incompleta información que obtuve a través de entrevistas, la lectura de reportes publicados y los materiales de archivo limitados que he podido revisar.

Después de más de 10 años el magnífico nuevo edificio de la iglesia lentamente tomo forma. Sin embargo parece que ya desde 1953 o 1954, un pequeño grupo de influyentes parroquianos quienes habían donado u ofrecido donar o “invertido” fondos comenzaron a quejarse con el arzobispo de Guadalajara, acumulando calumnia tras calumnia contra su pastor. Alegaban de malos manejos de los fondos de la construcción. Dijeron haber “invertido” en el proyecto y que ahora querían recuperar su dinero. El padre Francisco había dicho que él no podía reembolsar, solicitándoles paciencia, si querían el reembolso de su dinero – dinero que quizá fue “donado” en vez de “invertido” – ellos tendrían su dinero eventualmente. El padre Francisco había gastado grandes cantidades de dinero para comprar cientos de toneladas de acero y cemento para construir la iglesia y obtener herramientas y otros materiales de construcción. Viejos residentes de Zapotiltic recuerdan aun ver llegar carros de ferrocarril diariamente, cargando toneladas de cemento, varilla de acero, trabes inmensas de acero, materiales y equipo obviamente requerido para tal proyecto de construcción. El padre Francisco había pagado fielmente a los vendedores por el total de los materiales.

El deficiente flujo de efectivo en esos momentos, se debía a una desafortunada confluencia de eventos políticos y económicos en los años que siguieron al fin de la Segunda Guerra Mundial. Pero los hombres ricos no aceptarían sus explicaciones y no querían considerar las obvias condiciones mitigantes. Ellos – realmente, pudieron haber sido solamente dos personas – se quejaron tanto y amenazaron con tomar acción legal, que para apaciguar a los quejosos, el arzobispo nombro un pastor coadjutor para revisar los asuntos administrativos de la parroquia mientras al padre Francisco se le mantenía lejos de cualquier conexión con los proyectos de la iglesia o recursos financieros.

Por insistencia de estas dos personas, el arzobispo impuso una condición adicional que pareció agradar a los frustrados inversionistas. El padre Francisco se volvió un prisionero virtual, impedido a salir de su casa, pendiente de satisfacer la “deuda”. Se le prohibió salir del Santuario. Por lo tanto, esto se convirtió en el “santuario” del padre Francisco, de hecho y de nombre.  fcovruiz-final-years-aHoy en día, muy retirado de esos acontecimientos, considero muy retirado de esos acontecimientos que por casualidad, el estar encerrado las 24 horas del día significo para el padre Francisco el lugar ideal – junto con la presencia sacramental de Nuestro Señor, él también podía otear la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, Madre de Dios. María que también sufrió tanto durante su vida. Durante las largas horas de soledad en la capilla teniendo que soportar lo que, bajo otras circunstancias aparentaría ser desolación, debe haber recordado las palabras de “la señora del cerro del Tepeyac a Juan Diego:

“¿No estoy yo aquí, que soy tu madre? ¿Necesitas algo más? Que nada mas te preocupe o te perturbe.”

Se me ha dicho que finalmente un grupo numeroso de los parroquianos eventualmente solicito al arzobispo mostrar más compasión hacia mi tío abuelo de la que mostraban los dos hombres ricos. Eventualmente el confinamiento estricto dejo de requerirse. No obstante se le dijo al padre Francisco que no podía salir de Zapotiltic. Otro hecho que supe durante mi investigación.

Durante los años 50´s el siempre entusiasta padre Francisco quien ya mostraba signos de largos años de duro trabajo bajo aparentemente insuperables problemas se atrajo un nuevo proyecto. Con apego a las leyes mexicanas, promovió la formación de una pequeña mesa directiva para comenzar el proyecto de obra pública que trajera agua fresca de las montañas cubiertas de nieve y así33-nevado-colima mejorar el estado insalubre del agua para beber en Zapotiltic. Con la ayuda de ingenieros hidráulicos y más mano de obra voluntaria de su parroquia, el padre Francisco comenzó el proyecto de proveer abastecimiento durante todo el año de la muy necesitada agua potable limpia. Mientras llevaba a cabo una de sus visitas de inspección regular a las montañas, su chofer tenía que maniobrar a lo largo de carreteras angostas y empinadas. Su vehículo de tracción cuádruple se volcó y deslizó por un risco. El padre Francisco nunca se recuperó completamente de lesiones severas sufridas en este accidente.

1950 ojo izquierdo lesionado
1950 – lesion en ojo izquierdo

Esta lesión añadió una enfermedad más que el padre Francisco tuvo que soportar. Los servicios de salud eran escasos, en el mejor de los casos, durante esos años, y aun más difíciles de obtener cuando se vivía como un sacerdote en los pueblos rurales de las montañas del sur de Jalisco, casi a un día de camino desde los hospitales modernos de Guadalajara. Mientras revisaba los pocos registros que se me dio permiso de leer en los archivos Arquidiocesanos de Guadalajara encontré que a través de su vida había también recibió tratamiento para otros problemas de salud.

En 1958, el padre Francisco, seriamente enfermo, tuvo que ser hospitalizado de emergencia en Guadalajara. Falleció mientras recibía tratamiento el día de Todos los Santos, el 1 de noviembre de 1958 a la edad de 70 años. Fue sepultado en el cementerio municipal de Zapotiltic. En 1964 sus restos fueron removidos del cementerio y se encuentran ahora dentro de la magnífica iglesia que él concibió y en la cual trabajó por tanto tiempo. Hoy en día, los parroquianos y la gente del pueblo han erigido un monumento en el patio a la entrada de la iglesia, con el busto, a una escala mayor que la real, de este sacerdote inspirador, dedicado y trabajador.

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Afortunadamente pudo concelebrar la Alta Misa, en 1956, el día de la dedicación de esta magnífica iglesia, substancialmente terminada que él había personalmente diseñado y comenzado a diseñar y construir hacía 12 años en 1944.

 

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¿Existen hechos atenuantes que nadie supo, o le importó tomar en consideración, antes de remover a mi tío abuelo del control del proyecto hacia el final del mismo? Ciertamente, después de leer las cartas que encontré, el arzobispo Garibi y Rivera tenía al padre Francisco en alta estima, según lo comprueban las cartas oficiales del arzobispo en las que nombra al padre Francisco en posiciones importantes a nivel diocesano. Algunos ejemplos de la confianza que tenía el arzobispo en mi tío abuelo se enumeran aquí. Son estas unas pocas cartas que se me permitió leer provenientes de un legajo que contiene las cartas personales del padre Francisco en los Archivos Históricos Ave María de la Arquidiócesis de Guadalajara el 30 de julio del 2016.

  • 12-MAYO-1924 El padre Francisco es nombrado “Confesor Ordinario” de la Tercer Orden de Mujeres Franciscanas.
  • 7-AGOSTO-1939 (Archivo #A-1151/39 BRS/br) Carta de Canciller informando al padre Francisco que es él ahora nombrado Pastor y en completa posesión de la parroquia de Zapotiltic. Mediante carta posterior (Archivo #A1174/39) al padre Antonio Ochoa Mendoza se le asigna como su vicario parroquial.
  • 20-JULIO-1951 (Archivo #A-247/51 JGR/rr) el arzobispo nombra a Francisco Vizcarra Ruiz como “Vocal del Consejo Diocesano de Asistentes Eclesiásticos de la Acción Católica Mexicana”
  • 2-AGOSTO-1951(Archivo #SJS-9/51 –AN/rr) Francisco Vizcarra Ruiz acepta el nombramiento para ser confesor para las monjas religiosas de las “Siervas de Jesús Sacramentado”  en respuesta a la carta de la arquidiócesis.

Abajo hay un breve índice de cartas que encontré en los Archivos Históricos de la Arquidiócesis de Guadalajara con respecto a los asuntos de salud del padre Francisco.

  • Carta sin fecha [1903? o 1904?] de Francisco Vizcarra Ruiz, solicitando al arzobispo de Guadalajara, Don José de Jesús Ortiz permitírsele el re-ingreso al seminario después de su enfermedad. [No se menciona la condición médica involucrada.]
  • Enero 1950 Carta –   B.134/50 – JGR.cpj Carta del arzobispo José Garibi y Rivera concede permiso a Francisco Vizcarra Ruiz para salir de Zapotiltic e ir a la Cd. de México para operación quirúrgica del ojo izquierdo.
  • Marzo 1950 Carta–El padre Francisco reporta al arzobispo que se encuentra bien ahora y que la operación de cataratas salió bien.
  • Octubre 1950 Telegrama – El padre Francisco está en la Cd. de México y urgentemente requiere permiso de permanecer unos días más. La razón no es claramente establecida.
  • Enero 1952 Carta – El arzobispo permite al padre Francisco viajar a la Cd. de México por razones médicas, incluyendo problemas con sus ojos. Esta vez pudiera tener que ser operado de su ojo derecho.
  • Marzo 1955 – Carta – El arzobispo confirma que el padre Jaime Pelayo estará a cargo de la parroquia de Zapotiltic pero que el padre Francisco debe continuar tomando su descanso de acuerdo a las órdenes del doctor. [No se menciona la condición médica involucrada]
  • Julio 1955 – Carta – El padre Francisco solicita al arzobispo permiso para tomar descanso adicional, cuando menos un mes más después de otra operación. [No se menciona la condición médica involucrada]

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